El Compromiso del fútbol en la de educación de las nuevas generaciones
Soy un gran aficionado al fútbol, ese que llaman El Deporte Rey, si por mi fuera, vería todos los partidos posibles, los del mundial, los de liga, los de copa de cada continente e incluso los de barrio. Desde hace unos años he tenido que ceder el monopolio de la pantalla y compartirlo con mis dos hij@s. Una niña que se sienta conmigo a ver los partidos, más por amor a su padre que por amor al deporte y un niño al que los ojos le brillan con la palabra fútbol.
Mi hijo cuando ve un partido de Millonarios, Barcelona, Colombia o Perú (su familia materna es originaria de este gran país) se pone la camisera de cada equipo para verlos, animarlos y gritar por ellos. A mí me encanta el futbol, pero él lo vive con pasión. Este fin de semana viendo el partido Barcelona – Valencia, pude observar la influencia de futbol en nuestra sociedad y la necesidad de tomar acciones correctivas que nos permitan reflexionar ante los comportamientos errados de sus protagonistas. Mi hijo me pregunto porque sí el arquero vio que era gol, no se lo dijo al árbitro. Vaya lio!!
Golpear al contrincante sin balón, meter goles con la mano, fingir penaltis y demás actos, son imágenes que vemos cada día y que en la mayoría de los casos no tienen consecuencia para el jugador implicado ni para su equipo. Resultados que impactan a nuestra juventud, que ve como el que hace trampa clasifica, avanza y gana. No nos extrañemos cuando sean adultos y repitan el comportamiento que vieron en sus ídolos mientras crecían, reflejado en el su futuro comportamiento personal y laboral.
¿Debería el arquero se sancionado de la misma manera que se sanciona al que finge un penalti, al que hace el gol con la mano, al que golpea al contrincante? ¿El tramposo es solo por acción o también por omisión? Deberían sancionar al jugador y a su equipo perdiendo los puntos en disputa. SI, una y mil veces SI.
De acuerdo con la FIFA el mundial del 2014 fue visto por más de 3 mil millones, la liga española tiene más 2100 millones de seguidores cada fin de semana y la inglesa cuenta con unos 645 millones. Estos números convierten al futbol en un referente de la sociedad y como tal debe asumir dicha responsabilidad. El futbol ya no es un deporte normal, es un negocio multimillonario que mueve intereses, marcas, patrocinadores y salarios inimaginables. Tiene la obligación de demostrarnos que los intereses económicos no prevalecen a la ética, que sus dirigentes son dignos del compromiso que les exige la sociedad y que, de no serlo, deberá la justicia meter mano para encarrilar el camino.
El deporte rey ya no lo es. Espero logre levantarse de las cenizas
Director Gestión Comercial
7 añosExcelente reflexión.!