Martín Soria: ¿los mejores años fueron y serán soristas?
Un análisis político “Sin tantas vueltas y cortito”
Martín Soria es hoy, todavía, el máximo exponente del peronismo en Río Negro, con todo lo que eso significa. Un joven político que ya tiene en sus espaldas elecciones ganadas con porcentajes altísimos a favor y elecciones perdidas que lo golpearon mucho.
Es hijo del “Gringo” Carlos Soria, fue intendente de General Roca en dos oportunidades, legislador, diputado nacional y actual Ministro de Justicia de la Nación. No es menor el hecho de su apellido, que sin dudas es su caballo de batalla político. Es que el arrastre de una muy alta calidad de imagen positiva en la evaluación de gestión de su padre sumado al carisma que tuvo le dejaron un escenario ideal para comenzar con sus acciones.
Martín viene a ser el sucesor del “Gringo” o a tratar de serlo. El respaldo que tiene y sostiene en General Roca no fue suficiente o no se supo cómo manejarlo positivamente para que tenga el rebote necesario para que lo catapulte a ser gobernador. La onda verde del provincialismo vs la grieta lo dejó lejos en el resultado electoral.
Hoy es un soldado K, que lleva adelante minuciosamente la tarea que le fue encomendada. Confrontar al poder judicial y contra el “Lawfare” tantas veces explicado por la actual vicepresidenta Cristina Fernández.
¿Qué gana y qué pierde? Sin dudas, formar parte de un gabinete nacional y estar con exposición permanente en medios de comunicaciones de alto alcance puede ser una ganancia, pero hay que saber capitalizarlo. Mientras tanto, Río Negro tiene un peronismo que está repleto de fuego amigo. Cruces y ataques que llevaron a la múltiple fragmentación que padece actualmente con una desconcentración de poder casi absoluta. El orden de obediencia que había con Martín Soria acá se perdió ahora que está allá, en Buenos Aires. Cuando el león no está en la selva…
¿Podrá Martín Soria retomar las riendas del PJ rionegrino? Quizá hoy está más cerca de eso su hermana, María Emilia Soria. La presencia y sus diferencias de perfil inclinan la balanza en favor de la menor del clan. No hace falta ser muy lúcido para contemplar que la actual intendente de Roca es mucho más dialoguista y buscadora de consensos, características necesarias para rearmar este rompecabezas peronista.
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Sin dudas, el perfil “Sorista” es de administración eficiente, números de recaudación altos y por sobre todas las cosas de show de marketing de obra pública y servicios. Roca es una ciudad testigo de lo que el cemento puede hacer para cambiar y embellecer. No son elogios vacíos de contenido, más bien es una realidad que llegó por ejemplo a generar que le pongan el mote irónicamente de “La ciudad de las rotondas” entre otros.
Esta identidad de mando es muy similar a la que tuvo alguien de signo político opuesto, pero casi la misma impronta, como fue Pechi Quiroga en Neuquén. Si, es que muchas veces el discurso político nacional queda solo en eso y lo tangible es lo administrativo y lo plasmado en la calle. Pechi era amarillo y Martín es azul, pero en el nivel de gestión hubo una semblanza muy similar.
Roca es el máximo bastión peronista, o al menos eso parece mostrar una ciudad que respaldó 20 años ese apellido. Quizá lo correcto sea decir que la ciudad es Sorista y desde ese lugar resiste el dominio casi total de Alberto Weretilneck en la provincia.
El reloj sigue corriendo y la juventud juega a favor de Martín Soria. Los próximos movimientos en este ajedrez político pueden ser clave. El poder no espera y mover mal las piezas puede alejar al jugador de las posibilidades serias de ganar la partida. Volver y afianzar para relanzarse o esperar allá por un escenario más optimista. El camino a la pintoresca casa de gobierno de Viedma para el sello Soria parece ser más largo de lo que se pensaba.
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